Es poco lo que hace este pequeño espacio para la Lima de hoy pero es mucho lo que se logra con solo una cámara de celular y una habilidad para engañar gente. Hace poco que estuve en un concurrido centro comercial, y no me refiero a "hija, hay que ir al Mol" sino un lugar donde la gente va a hacer compras porque el precio es de lo mas bajo, o podía decirse que lo más bajo sin peligro de que te roben hasta la inocencia a la salida. En una avenida donde habían dos restaurantes al paso donde alegremente me preguntaron ¿Papa rellena amigo? y yo respondí "No gracias, prefiero vivir", también había dos relojeros, un hombre que vendía controles remotos, un kiosko de gaseosas, uno de periódicos junto a dos tiendas de DVD me sentía como que lo único que me faltaba era que hubiera un baño turco/sauna serviciocompleto, para poder tener todos los placeres de la vida juntos.
Entiendo, entiendo, eso va en contra de la ley. El tener tantos comercios juntos en menos de veinte metros cuadrados (y no exajero) es un peligro para todos pero la municipalidad se preguntó: O permitir que el catastro de la avenida parezca un cuadro de Dalí o eliminar los negocios informales; pero el dejar al 90% de la población sin chamba era inhumano así que así estamos.
En resumen, sabemos que el duro brazo de la ley: duro para la plata nomas; hace su trabajo controlando a los informales, que de ahora en adelante serán llamados "los amigos de la cultura" sobre todo en momentos del año donde se ven peligrar las vidas (económicas) del publico en general: ahora conocido como "amigos de los amigos de la cultura".
Al punto, mai dier. ¿Que los tombos coimean? Seeeeeeee, eso ya esta recUntra sabido. ¿Que la gente es criolla y siempre opera por lo bajo? Si, si, si, eso también ya lo sabíamos. ¡Pero! Obtener una confesión del asunto es como para enmarcarlo en nuestro muro de los lamentos junto a la lista de presidentes del Perú y las copas mundiales. En parte da pena saberlo por tácito pero simplemente me pareció alegórico que alguien lo dijera tan abiertamente. A fin de cuentas, la gente tiene que chambear ¿no?
